Petra
✨ La ciudad de piedra rosa
Petra es una antigua ciudad del sur de Jordania, situada entre montañas de arenisca roja. Habitada desde la prehistoria, se convirtió en la capital de los nabateos y en un importante centro caravanero entre Arabia, Egipto y el Mediterráneo. Los nabateos desarrollaron especialmente la ciudad entre los últimos siglos antes de nuestra era y los primeros siglos de nuestra era, aprovechando el comercio de productos como incienso, especias y tejidos. Parte de Petra fue construida con piedra de la zona, mientras que algunos monumentos fueron excavados directamente en las paredes rocosas.
El acceso más conocido es el Siq, un estrecho desfiladero natural que conduce hasta la antigua ciudad. Entre sus monumentos más destacados se encuentran el Khazneh, conocido habitualmente como el Tesoro, la Tumba de la Urna, la Tumba del Palacio y Ad Deir, o Monasterio. Sus fachadas combinan tradiciones nabateas con influencias de la arquitectura helenística. Petra no era, por tanto, solo un conjunto de monumentos excavados en la roca: era una ciudad extensa, con templos, edificios públicos, tumbas y espacios destinados al comercio. En una región tan seca, disponer de agua era fundamental.
Los nabateos construyeron un sistema complejo para recogerla, almacenarla y distribuirla. Canales, cisternas, depósitos, presas y acueductos permitían aprovechar las lluvias estacionales, reducir el riesgo de inundaciones y abastecer a la población, los animales, los jardines y las zonas cultivadas. Gracias a esta red hidráulica fue posible mantener una comunidad importante en un entorno árido. En el año 106 d. C., Petra pasó a formar parte del Imperio romano y siguió siendo un centro relevante durante los períodos romano y bizantino, aunque perdió importancia poco a poco a medida que cambiaron las rutas comerciales.
La ciudad quedó después en gran parte abandonada, mientras las comunidades beduinas locales conservaron el conocimiento y el uso de la zona. Petra pasó a ser conocida más ampliamente en Europa después de la visita del viajero suizo Johann Ludwig Burckhardt en 1812. Desde entonces, las investigaciones arqueológicas han permitido comprender mejor la complejidad de la ciudad y su paisaje. En 1985, la UNESCO inscribió Petra en la Lista del Patrimonio Mundial por su arquitectura, su valor arqueológico y el excepcional testimonio que ofrece de la civilización nabatea.