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Jugar

✨ El gran taller de la imaginación

Jugar es una actividad en la que los niños exploran, imaginan, se mueven, crean y se relacionan con otras personas o con objetos. Puede adoptar muchas formas: construir con piezas, fingir que se es otra persona, correr, dibujar, resolver pequeños problemas o inventar las reglas de un juego. El juego no tiene por qué perseguir un objetivo práctico concreto.

A menudo, el niño decide qué quiere hacer, modifica la actividad mientras juega y repite las acciones que le resultan interesantes. Al jugar, practica la coordinación física, el lenguaje, la atención, la resolución de problemas y las habilidades sociales. Los juegos de simulación también permiten experimentar con ideas y situaciones en un contexto donde equivocarse forma parte natural de la actividad.

Jugar con otras personas ayuda a aprender a respetar turnos, comunicarse, cooperar, negociar reglas sencillas y tener en cuenta otros puntos de vista. El juego en solitario ofrece, por su parte, oportunidades para concentrarse, experimentar y desarrollar autonomía. Los juegos físicos permiten utilizar y coordinar los músculos, mientras que las actividades más tranquilas pueden favorecer la atención y la imaginación.

No todos los niños juegan de la misma manera, y sus preferencias pueden cambiar con la edad, las experiencias y el entorno. Contar con oportunidades variadas y seguras permite explorar las propias capacidades a un ritmo adecuado. Los adultos pueden favorecer el juego ofreciendo materiales apropiados, un espacio seguro y tiempo suficiente, sin dirigir cada paso y dejando al niño cierta libertad para elegir y organizar su actividad.