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Mantis religiosa

✨ La reina del escondite

Las mantis religiosas pertenecen al orden Mantodea, que reúne más de 2.400 especies conocidas distribuidas principalmente en regiones cálidas y tropicales. Su nombre se debe a la postura característica de sus patas delanteras, que parecen estar unidas en actitud de oración. Estas patas, provistas de fuertes espinas, están adaptadas para sujetar a sus presas con gran eficacia.

Tienen un cuerpo alargado, un cuello muy flexible y grandes ojos compuestos que les proporcionan una excelente visión. Además, pueden girar la cabeza casi 180 grados, una capacidad poco común entre los insectos que les permite observar el entorno sin mover el resto del cuerpo. Sus colores, normalmente verdes o marrones, les sirven de camuflaje entre hojas, ramas y hierbas.

Las mantis religiosas son depredadoras que se alimentan sobre todo de moscas, mariposas, grillos, saltamontes y otros insectos. Las especies de mayor tamaño pueden capturar ocasionalmente pequeñas ranas, lagartijas o aves de reducido tamaño, aunque esto no es habitual. En lugar de perseguir a sus presas, suelen permanecer inmóviles hasta que una se acerca lo suficiente y entonces la atrapan con un movimiento extremadamente rápido.

Su desarrollo incluye tres fases: huevo, ninfa y adulto, sin pasar por una etapa de pupa. Las hembras depositan los huevos dentro de una estructura espumosa protectora llamada ooteca, que se endurece poco después. Aunque algunas hembras pueden devorar al macho durante o después del apareamiento, este comportamiento solo ocurre en determinadas especies y bajo ciertas condiciones.