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Nevera

✨ La caja de nieve

El frigorífico mantiene fríos los alimentos y las bebidas. La baja temperatura ralentiza la multiplicación de muchos microorganismos y algunas reacciones que causan su deterioro. No produce “frío” directamente: extrae calor del interior y lo libera en la habitación. Un compresor hace circular un refrigerante por un circuito cerrado.

En el evaporador, el refrigerante absorbe calor al evaporarse. Después, el compresor aumenta su presión y el refrigerante cede ese calor en el condensador, que suele estar detrás o debajo. Luego vuelve a ser líquido y el ciclo se repite. Un termostato o sensor electrónico controla la temperatura.

El compartimento de refrigeración suele estar unos grados por encima de 0 °C y el congelador alrededor de −18 °C. Las paredes aislantes y la junta de la puerta reducen la entrada de calor. Al abrirla, entra aire más caliente y debe extraer calor adicional. La humedad puede condensarse en superficies frías y formar escarcha en el congelador.

Algunos modelos usan ventiladores para repartir el aire frío y sistemas automáticos para eliminar la escarcha. La refrigeración ralentiza el deterioro, pero no conserva los alimentos indefinidamente: el tiempo depende del producto y de sus condiciones. Para un buen funcionamiento, conviene limitar las aperturas, dejar espacio para el aire y seguir las indicaciones de almacenamiento.