Revolución Rusa
✨ 1917, Rusia
La Revolución rusa fue una serie de cambios políticos y sociales ocurridos en 1917 que pusieron fin a siglos de gobierno zarista y transformaron profundamente el sistema político de Rusia. El país atravesaba graves problemas económicos y sociales: pobreza, escasez de alimentos, desigualdad en el acceso a la tierra y creciente descontento con el poder autocrático del zar Nicolás II. La Primera Guerra Mundial agravó estas dificultades, provocando enormes pérdidas militares y aumentando la presión sobre la economía.
En febrero de 1917, según el calendario que entonces se utilizaba en Rusia, las huelgas y manifestaciones de Petrogrado llevaron a la abdicación de Nicolás II. Se creó un Gobierno Provisional, mientras los consejos de trabajadores y soldados, conocidos como sóviets, adquirían también una gran influencia. Rusia continuó, sin embargo, en guerra y las tensiones políticas no desaparecieron. En octubre de 1917, los bolcheviques, dirigidos por Vladímir Lenin, organizaron una insurrección armada en Petrogrado y derribaron al Gobierno Provisional.
Defendían que el poder político pasara a los sóviets y prometían paz, reparto de tierras y cambios profundos en el orden económico y social. La toma del poder no solucionó de inmediato los problemas del país. El enfrentamiento político aumentó y Rusia entró en una guerra civil entre las fuerzas dirigidas por los bolcheviques, conocidas como el Ejército Rojo, y distintos grupos contrarios a ellos, entre los que destacaban las fuerzas blancas.
Los bolcheviques fueron consolidando progresivamente su control e introdujeron importantes transformaciones políticas y económicas. En 1922, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia pasó a ser la principal república de la recién creada Unión Soviética. Las revoluciones de 1917 marcaron así un momento decisivo en la historia de Rusia y del mundo y contribuyeron al nacimiento del primer Estado comunista que logró mantenerse durante un largo período.