Saladino
✨ 1137–1193, Sultán de Egipto y Siria
Saladino, cuyo nombre completo era Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb, nació hacia 1137 en Tikrit, en el actual Irak, en el seno de una familia kurda. Creció en el entorno político de los gobernantes zengíes y comenzó su carrera al servicio de su tío Shirkuh. En 1169 se convirtió en visir de Egipto y fue consolidando su autoridad. En 1171 puso fin al califato fatimí de Egipto y restableció el reconocimiento del califa abasí de Bagdad.
Tras la muerte del gobernante zengí Nur ad-Din en 1174, Saladino amplió su poder por Egipto y Siria y terminó fundando la dinastía ayubí. Su principal objetivo político era reunir bajo su autoridad distintos territorios y enfrentarse a los Estados cruzados establecidos en el Mediterráneo oriental. Saladino alcanzó especial fama después de la batalla de Hattin, en julio de 1187, cuando su ejército derrotó a las fuerzas del reino de Jerusalén.
Poco después, el 2 de octubre, Jerusalén se rindió ante él. A diferencia de la conquista de la ciudad por los cruzados en 1099, la rendición fue negociada y muchos habitantes pudieron marcharse después de pagar un rescate. La conquista de Jerusalén provocó la tercera cruzada, durante la cual Saladino se enfrentó, entre otros, a Ricardo I de Inglaterra.
Tras varias campañas, el tratado de Jaffa de 1192 mantuvo Jerusalén bajo control musulmán y permitió el acceso de los peregrinos cristianos a la ciudad. Saladino murió en Damasco en 1193. Las fuentes medievales y la memoria posterior lo presentaron a menudo como un gobernante y estratega militar capaz, mientras que los historiadores también destacan su política, su administración y la complejidad de su época.