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Foca

✨ La nadadora redondita

Las focas son mamíferos marinos que pertenecen al grupo de los pinnípedos, junto con los leones marinos y las morsas. Existen más de treinta especies distribuidas por los océanos del mundo, desde las regiones polares hasta las costas templadas, aunque muchas dependen de los mares árticos y antárticos. Su cuerpo hidrodinámico, las fuertes aletas y una gruesa capa de grasa les permiten nadar y bucear con eficacia en aguas frías.

A diferencia de los leones marinos, las focas verdaderas no pueden girar las aletas posteriores bajo el cuerpo, por lo que en tierra avanzan arrastrándose o impulsándose con las aletas delanteras. Sus grandes ojos facilitan la visión bajo el agua y sus largos bigotes, muy sensibles, detectan los movimientos de peces y otras presas incluso cuando el agua está oscura o turbia.

Además, almacenan oxígeno de forma muy eficiente en la sangre y los músculos, lo que les permite permanecer sumergidas durante largos periodos. Su alimentación varía según la especie e incluye principalmente peces, calamares, crustáceos y otros animales marinos. Normalmente la hembra da a luz una sola cría, que crece con rapidez gracias a una leche muy rica en grasa.

Algunas especies forman grandes colonias durante la época de reproducción, mientras que otras pasan buena parte del año solas en mar abierto. Las focas desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas marinos y sirven de alimento a depredadores como las orcas y los osos polares. En la actualidad, varias poblaciones se enfrentan a amenazas como el cambio climático, la reducción del hielo marino, la contaminación, las capturas accidentales en artes de pesca y las molestias causadas por la actividad humana en las costas.