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Cantar

✨ El instrumento que llevas dentro

Cantar consiste en utilizar la voz para producir sonidos organizados alrededor de una melodía, normalmente acompañada de ritmo y palabras. Al cantar, el aire procedente de los pulmones pasa por la laringe, donde las cuerdas vocales vibran y producen el sonido. Después, la boca, la lengua y la garganta ayudan a modificarlo y darle forma. El canto también requiere que el cerebro coordine la respiración, la audición, la memoria y los movimientos necesarios para producir la voz.

Se puede cantar a solas o con otras personas, con instrumentos musicales o sin ellos. Un niño puede cantar canciones conocidas, inventar melodías, repetir sonidos o simplemente experimentar con su propia voz. A medida que crece, su voz y su capacidad para controlarla cambian, por lo que su manera de cantar también puede evolucionar. Cantar puede contribuir a distintos aspectos del desarrollo infantil.

Las canciones que repiten palabras y ritmos ayudan a prestar atención a los sonidos del lenguaje y a recordar secuencias. Cantar con otras personas ofrece además la oportunidad de escuchar, seguir un ritmo común y respetar turnos. Los movimientos que acompañan una canción permiten coordinar la voz, la audición y el cuerpo. No es necesario cantar perfectamente afinado para que la actividad resulte útil o agradable, especialmente durante los primeros años, cuando el control de la voz todavía está desarrollándose.

Los adultos pueden favorecer el canto compartiendo canciones variadas, cantando con los niños y dejándoles inventar sus propios sonidos y melodías. Las actividades musicales habituales ofrecen oportunidades para practicar la escucha, el lenguaje, la memoria, el ritmo y la interacción con los demás.