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Piel

✨ El escudo viviente

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y recubre casi toda su superficie. En un adulto tiene una extensión aproximada de entre 1,5 y 2 metros cuadrados y representa alrededor del 15 % del peso corporal. Está formada por tres capas principales: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Juntas crean una barrera protectora frente a lesiones, microorganismos, sustancias químicas y la pérdida excesiva de agua.

La piel también contiene vasos sanguíneos, nervios, glándulas sudoríparas, glándulas sebáceas y folículos pilosos. Gracias a sus numerosos receptores sensoriales, permite percibir el tacto, la presión, el dolor, las vibraciones y los cambios de temperatura, ayudando al organismo a responder con rapidez a lo que ocurre a su alrededor. Además de proteger el cuerpo, la piel cumple otras funciones fundamentales.

Participa en la regulación de la temperatura corporal mediante la producción de sudor y el control del flujo sanguíneo cercano a la superficie. Cuando recibe luz solar, también interviene en la producción de vitamina D, necesaria para la salud de los huesos y otras funciones del organismo. Las heridas pequeñas suelen cicatrizar gracias a un complejo proceso de reparación en el que participan nuevas células y tejido conjuntivo.

Mantener una buena higiene, seguir una alimentación equilibrada, beber suficiente agua y protegerse de la radiación ultravioleta ayuda a conservar una piel sana y a reducir el riesgo de cáncer de piel. Los médicos también examinan la piel para detectar infecciones, alergias, enfermedades inflamatorias y otros problemas de salud.