Caracol
✨ El viajero con casa
Los caracoles son animales de cuerpo blando que pertenecen a la clase Gastropoda, un amplio grupo de moluscos que también incluye a las babosas. La mayoría de los caracoles terrestres posee una concha en espiral formada principalmente por carbonato de calcio. Esta crece junto con el animal durante toda su vida y protege sus órganos.
Para desplazarse utilizan un pie musculoso que se desliza sobre una capa de moco. Esta sustancia reduce el rozamiento, facilita el movimiento sobre distintas superficies y ayuda a evitar la pérdida de agua. En la cabeza tienen dos pares de tentáculos: los más largos llevan los ojos y los más cortos intervienen sobre todo en el tacto y el olfato.
Los caracoles suelen estar más activos cuando el ambiente es húmedo, ya que su cuerpo necesita conservar la humedad. La mayoría de los caracoles terrestres se alimenta de hojas, hongos, restos vegetales en descomposición y otra materia orgánica, aunque algunas especies tienen dietas diferentes. En la boca poseen una rádula, una estructura semejante a una lengua cubierta por miles de diminutos dientes que raspan el alimento antes de ingerirlo.
Muchos caracoles son hermafroditas, es decir, cada individuo tiene órganos reproductores masculinos y femeninos, pero normalmente necesitan aparearse con otro caracol antes de poner los huevos en un suelo húmedo. Además de reciclar materia orgánica y enriquecer el suelo, forman parte de la dieta de numerosas aves, mamíferos, reptiles, anfibios e invertebrados.