Tenis
✨ El duelo de la pelota amarilla
El tenis es un deporte de raqueta que se juega entre dos personas en individuales o entre dos parejas en dobles. El objetivo es golpear la pelota por encima de la red para que caiga en el campo contrario y el rival no pueda devolverla antes de que bote dos veces. La pista mide 23,77 metros de largo; su anchura es de 8,23 metros en individuales y de 10,97 metros en dobles. La raqueta permite controlar la velocidad, la dirección y el efecto de la pelota.
Esta lleva una cubierta de fieltro y, normalmente, está presurizada, lo que favorece su rebote tanto en la pista como en las cuerdas de la raqueta. La tierra batida, la hierba y las pistas duras producen comportamientos distintos de la pelota, por lo que los jugadores deben adaptar sus desplazamientos, golpes y estrategia a la superficie. El sistema de puntuación se organiza en puntos, juegos y sets. Para ganar un juego normalmente hay que conseguir cuatro puntos y mantener una ventaja de al menos dos.
Un set suele ganarlo quien llega primero a seis juegos con una diferencia mínima de dos, aunque el reglamento puede incluir un desempate en determinadas situaciones. El tenis exige reaccionar con rapidez, acelerar y frenar repetidamente, mantener el equilibrio y coordinar con precisión la vista, el cerebro y los músculos. También es necesario anticipar la trayectoria de la pelota y decidir cuándo atacar o defender.
La práctica habitual puede mejorar la resistencia cardiovascular, la coordinación, la agilidad y la resistencia muscular. Como el deporte implica cambios bruscos de dirección y paradas repentinas, utilizar calzado adecuado, aumentar la carga de entrenamiento de forma progresiva y aprender una buena técnica de movimiento ayuda a reducir el riesgo de lesiones. Puede practicarse tanto por ocio como a nivel competitivo, en pistas cubiertas o al aire libre.