Reloj
✨ Siglo 13, Relojeros europeos
Antes de los relojes mecánicos, las personas ya buscaban formas de medir el tiempo. Los relojes de sol indicaban las horas según la posición del Sol, mientras que las clepsidras medían intervalos mediante un flujo controlado de agua. Los relojes mecánicos aparecieron en Europa a finales de la Edad Media, desde finales del siglo XIII.
Una pieza fundamental era el escape, que hacía avanzar los engranajes en pasos regulares. Los primeros relojes públicos servían sobre todo para señalar las horas. Su difusión ayudó a organizar las actividades según una medida común del tiempo. La relojería ganó precisión. En 1656, Christiaan Huygens construyó el primer reloj de péndulo práctico, regulado por la oscilación de un péndulo.
Mejoraron la exactitud, aunque la temperatura y otros factores podían afectar a su funcionamiento. Durante el siglo XX se extendieron los relojes de cuarzo: un cristal de cuarzo en vibración produce una frecuencia muy estable que los circuitos electrónicos pueden contar. Hoy, los relojes atómicos ofrecen una referencia aún más precisa.
Utilizan frecuencias naturales asociadas a átomos como el cesio. Desde 1967, el segundo del Sistema Internacional se define mediante una transición específica del átomo de cesio 133. Esta precisión es esencial para las telecomunicaciones, la navegación por satélite, la ciencia y tecnologías que necesitan sincronización exacta.