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Tormentas

✨ La batalla de las nubes

Una tormenta eléctrica es un fenómeno meteorológico caracterizado por la presencia de relámpagos y truenos. Se forma dentro de grandes nubes llamadas cumulonimbos cuando el aire cálido y húmedo asciende rápidamente y entra en contacto con aire más frío en las capas altas de la atmósfera. Al enfriarse, el vapor de agua se condensa en gotas y cristales de hielo, liberando energía que alimenta el desarrollo de la tormenta.

Los choques entre cristales de hielo, granizo y gotas de agua superenfriadas provocan una separación de cargas eléctricas en el interior de la nube. Cuando la diferencia de carga es suficientemente grande, se produce una descarga eléctrica: el rayo. El trueno es el sonido generado porque el rayo calienta el aire que lo rodea hasta temperaturas muy elevadas en una fracción de segundo, haciendo que se expanda bruscamente y produzca una onda de choque.

Como la luz viaja mucho más rápido que el sonido, primero se ve el relámpago y después se oye el trueno. Las tormentas eléctricas suelen ir acompañadas de lluvias intensas, fuertes rachas de viento y, en ocasiones, granizo. En determinadas condiciones también pueden originar tornados, especialmente donde coinciden masas de aire cálido y frío. Aunque muchas tormentas duran menos de una hora, algunos sistemas organizados pueden mantenerse activos durante varias horas y afectar extensas regiones.

Los meteorólogos las vigilan mediante radares, satélites y redes de detección de rayos para emitir avisos y reducir los riesgos. Durante una tormenta eléctrica, el lugar más seguro es el interior de un edificio resistente o de un vehículo completamente cerrado. Conviene evitar los espacios abiertos, los árboles aislados, el agua y los objetos metálicos, ya que un rayo puede caer a varios kilómetros del núcleo de la tormenta.