Vacunación
✨ El entrenamiento de tus superdefensas
La vacunación es una forma de proteger al organismo frente a las enfermedades infecciosas preparando el sistema inmunitario antes de que entre en contacto con un microbio peligroso. Las vacunas contienen microorganismos debilitados o inactivados, partes de ellos o instrucciones para que las células produzcan temporalmente una proteína específica.
No causan la enfermedad que pretenden prevenir, sino que estimulan al sistema inmunitario para fabricar anticuerpos y células de memoria. Si más adelante el virus o la bacteria reales llegan al organismo, estas defensas reaccionan con mucha mayor rapidez y disminuyen el riesgo de sufrir una enfermedad grave. Gracias a las vacunas se logró erradicar la viruela y reducir de forma muy importante enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y otras infecciones que antes eran frecuentes.
Como cualquier medicamento, las vacunas pueden producir efectos secundarios, aunque la mayoría son leves y desaparecen en poco tiempo. Es habitual notar dolor en el lugar de la inyección, cansancio o una fiebre ligera. Antes de autorizarse, las vacunas pasan por estudios rigurosos y, una vez en uso, siguen siendo vigiladas para detectar posibles problemas de seguridad. Las reacciones graves son muy poco frecuentes.
Algunas vacunas requieren varias dosis o dosis de refuerzo para mantener una protección eficaz con el paso del tiempo. Cuando una gran parte de la población está vacunada, resulta más difícil que las enfermedades contagiosas se propaguen, lo que también ayuda a proteger a quienes no pueden vacunarse o responden peor a las vacunas. A este efecto se le conoce como inmunidad de grupo.