Glicina
✨ La cascada mágica púrpura
La glicinia es el nombre común de varias plantas trepadoras leñosas del género Wisteria, perteneciente a la familia de las leguminosas, Fabaceae. Entre las especies que se cultivan con frecuencia como ornamentales se encuentran la glicinia china (Wisteria sinensis), la glicinia japonesa (Wisteria floribunda) y la glicinia americana (Wisteria frutescens). Su distribución natural depende de la especie: algunas proceden de Asia oriental y otras del sureste de Estados Unidos.
La planta desarrolla tallos fuertes y flexibles que se enrollan alrededor de los soportes mientras crecen, en lugar de sujetarse mediante zarcillos o raíces especializadas. Sus hojas están formadas por varios foliolos, y las flores, parecidas a las de otras leguminosas, suelen aparecer en primavera o a comienzos del verano. Según la especie y la variedad, pueden ser violetas, azules, rosadas o blancas. En muchas formas cultivadas, las flores se agrupan en racimos colgantes que pueden alcanzar una longitud considerable.
Después de la floración, algunas glicinias forman vainas aplanadas parecidas a las de los frijoles, en cuyo interior se encuentran las semillas. Su crecimiento puede ser muy vigoroso, por lo que en un jardín necesita un soporte resistente y podas periódicas para mantenerla bajo control. La poda ayuda a limitar su tamaño y puede favorecer la floración, aunque el momento adecuado depende de la especie y de la forma que se quiera dar a la planta.
También conviene tener precaución, ya que las semillas y otras partes de la glicinia contienen sustancias tóxicas que pueden causar malestar si se ingieren, especialmente en niños y animales domésticos. Sus flores atraen además a distintos insectos, que las visitan en busca de néctar y polen. Como las especies de Wisteria pueden crecer a ritmos diferentes y comportarse de manera distinta en cultivo, conocer la especie resulta útil antes de elegir el lugar donde plantarla y cómo conducir su crecimiento.