Yac
✨ El coloso de las montañas
El yak (Bos grunniens) es un gran bóvido originario de las altas montañas de Asia central, especialmente de la meseta tibetana y las regiones cercanas. Tanto los yaks salvajes como los domésticos pertenecen a la misma especie, aunque los primeros suelen ser más grandes y mucho más escasos. Habita con frecuencia por encima de los 4.000 metros de altitud, donde está perfectamente adaptado al intenso frío y a la escasez de oxígeno.
Su largo y espeso pelaje lo protege de los vientos helados, mientras que una densa capa de lana fina proporciona un aislamiento adicional. Además, posee pulmones de gran capacidad y un corazón adaptado a las condiciones de alta montaña. Sus anchas pezuñas le ofrecen una excelente estabilidad sobre rocas, nieve y terrenos helados, permitiéndole desplazarse con seguridad por paisajes montañosos durante todo el año.
El yak se alimenta principalmente de hierbas, cárices y otras plantas resistentes que crecen durante el breve verano alpino. A medida que cambian las estaciones, se desplaza en busca de nuevos pastos. Los yaks salvajes suelen vivir en manadas formadas por hembras y crías, mientras que los machos adultos permanecen solos la mayor parte del tiempo, excepto durante la época reproductora.
Desde hace miles de años, el yak doméstico desempeña un papel fundamental para las comunidades del Himalaya y del Tíbet, ya que proporciona leche, carne, lana y pieles, además de transportar cargas por los pasos de montaña. En la actualidad, las poblaciones salvajes afrontan amenazas como la alteración de su hábitat, la competencia con el ganado y los efectos del cambio climático.